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junio 28, 2007

La ‘personalidad’ de Mourinho

“Tipo poco recomendable”, “enemigo público número uno”, “impresentable”, “actor de tres al cuarto”… Son sólo algunas de las expresiones con las que la prensa barcelonista, una de las más adversas con el técnico portugues José Mourinho, le ha intentado definir. No faltan apelativos demoníacos, como “nuevo Anticristo azulgrana”, “el 666 del barcelonismo”, “Satanás en persona”. Pocas veces el verbo satanizar puede emplearse con tanta propiedad, dicen los barcelonistas. En ese mismo tono, de él dicen también que “aprendió modales viendo El Planeta de los Simios“, que “no puede ser tan mala persona como parece” y que “jamás ha aceptado que el campeón de Europa sea el Barça”. Hasta le han dibujado con cuerpo y pico de buitre.

Fanatismos al margen, cualquier anti-Chelsea puede coincidir con otros adjetivos que aparecen en algunos medios de comunicación, a saber: “arrogante”, “chulesco”, “prepotente”, “petulante” o “maleducado”. También se dice que es provocador, victimista, astuto, mentiroso, inteligente, borde. Mourinho es, dicen otros más astutamente, el Nicolás Maquiavelo cinco siglos después: el fin (la victoria) por encima de los medios, la razón de Estado (el Chelsea) sobre cualquier otra de carácter moral.

Una anotación biográfica.

José Mario Santos Mourinho Felix; Setúbal, Portugal, 1963, es uno de los entrenadores de fútbol más destacados y polémicos de los últimos años por sus triunfos y sus declaraciones. Su padre, Félix Mourinho, era un conocido guardameta de su país que también acabó convertido en entrenador. Con tal ambiente familiar no es de extrañar que el chico quisiera ser futbolista, y de hecho llegó a jugar con el Sesimbra, equipo de la segunda división B portuguesa. Pero muy pronto, desde los 15 años, comenzó a introducirse en el mundillo de los entrenadores, ayudando a su padre como espía del Belenenses.

Comprendiendo que no destacaría como futbolista, estudió gestión administrativa para complacer a su madre, pero su vocación podía más y acabó cursando la licenciatura en Educación Física, en la especialidad de Metodología del fútbol. Poco después obtuvo el título de entrenador de la UEFA.

Después de entrenar a varios equipos menores como el Estrela Amadora y el Vitoria Setúbal, en 1992 dio su primer paso de importancia al acompañar a Bobby Robson en el Sporting de Lisboa. Mourinho iba de entrada como traductor, pero acabó superando al segundo técnico, Manuel Fernandes; Robson se dio cuenta de su talento y a menudo quedaba sorprendido con los consejos del joven Mourinho, de manera que fue confiando en él y lo convirtió en su mano derecha.

A partir de ese momento su progresión quedó unida a la de Bobby Robson. Pasó junto a él tres temporadas en el Oporto (1993-94, 94-95 y 95-96), y aunque el tándem se disolvió al pasar al Barcelona (96-97), todavía les une una fuerte amistad. El entrenador holandés Louis Van Gaal, al llegar al FC Barcelona, reclamó a Mourinho, el cual se encargó de elaborar los informes de los rivales.

Primer entrenador

Finalmente llegaron sus primera oportunidades como primer entrenador, y todas ellas pasaron sin pena ni gloria: nueve meses en el Benfica, en el que substituyó a Heynckes; luego el Uniao Leiria, que acabó cuarto en la liga; de nuevo el Benfica, y finalmente, en enero del 2002, el Oporto, que se hallaba sumido en la crisis y con el que, sin embargo, cosecharía sus primeros triunfos. En su primera temporada en el Oporto, la 2002-03, logró triplete: Liga, Copa y Copa de la UEFA. En la segunda, la 2003-04, ganó la Liga portuguesa y nada menos que la Champions League.

Junto con los éxitos, se desataron los primeros rumores sobre su marcha al Chelsea inglés. Y efectivamente, Roman Abramovich lo fichó para el Chelsea y lo ha convertido en, por el momento, el entrenador mejor pagado del mundo. Por lo visto, vale el dinero que cobra: en su primera temporada, la 2004-2005, ha ganado la Liga inglesa. Nombrado además mejor entrenador del 2004, sus éxitos no van exentos de polémica: tan dotado de talento como de arrogancia, sus insidiosas declaraciones han provocado más de un escándalo.

Entre sus cualidades como entrenador, destaca sin duda la de «crear equipo». Mientras otros clubes confían en grandes individualidades, para Mourinho la compenetración y la conciencia de grupo es fundamental. «Soy un gran defensor del espíritu de equipo. Miraré a todos mis jugadores por igual, porque los trofeos los ganan los equipos», ha sostenido siempre.

Además, ha sabido como nadie sacar el máximo rendimiento de jugadores que en su momento sólo eran promesas, como Deco, Lampard o Joe Cole. Se reconoce deudor de Robson en su savoir faire a la hora de tratar a los jugadores, y de Van Gaal, en su estrategia y táctica, pero es sobre todo en este último terreno donde parece no tener rival. Su capacidad de análisis del juego propio y de las tácticas del adversario es tal, que sus jugadores cuentan que en el campo suele suceder lo mismo que en los entrenamientos.

¿Anti-Barça?

Desde su llegada a Londres, Mourinho ha generado polémicas de diverso voltaje con Alex Ferguson, Rafa Benítez o Arsène Wenger. “No tengo nada contra Sir Alex o lo que éste sea”, dijo tras un partido contra el Manchester. De Wenger dijo que es “un voyeur”: “Le gusta mirar a otros. Hay gente que, cuando está en casa, tiene un gran telescopio para mirar a otras familias. Él no hace otra cosa que hablar, hablar y hablar sobre el Chelsea”. Con Benítez tuvo un nuevo cruce tras la victoria de su equipo en la Carling Cup de 2005, que aprovechó para mandar callar a la afición de los reds. Y al inicio de la temporada 2006-2007, acusó al jugador del Reading Stephen Hunt de haber lesionado adrede a Petr Cech.

Pero sus episodios más sonados, concebidos casi como una saga, son sus enfrentamientos contra el FC Barcelona, club para el que trabajó durante cuatro temporadas. En el origen de la enemistad, el despecho del portugués, convencido de que fue infravalorado en el Camp Nou. Llegó en 1996 como ayudante de Bobby Robson (no como traductor, como se apunta con frecuencia, aunque también ejerciera esa labor), con quien ya había trabajado en el Sporting de Portugal, y continuó en la primera etapa de Louis Van Gaal. Se marchó sin pena ni gloria, y el Benfica le dio una oportunidad como primer técnico. De ahí saltó al Oporto, con el que lo ganó todo, y de allí al Chelsea. Arollador y meteórico.

En las tres últimas temporadas, los londineneses se han visto las caras con el Barça en seis ocasiones. En cada una de ellas, Mourinho ha ido alimentando una espiral de polémica cuyo último capítulo vimos en la fase de grupos de la última Champions League. ¿Deparará el bombo nuevas entregas?

Partido 1

Eliminatoria de octavos de final de Copa de Europa. Mourinho, último campeón del torneo aún en el Oporto, regresa a Barcelona muy crecido. Sentencia que no tiene nada que demostrar: “En cien años el Barça ha ganado una Copa de Europa; yo, en tres años de entrenador, he ganado una”. “Como jugador, Rijkaard hizo cosas fantásticas y ganó mucho y yo nada. Pero como entrenador yo he ganado muchos títulos, y él cero”. Fabián Ortiz, redactor de As, le pregunta si cuando era ayudante de Robson imaginaba que llegaría tan lejos: “La gente progresa y evoluciona. Tú estás donde estabas hace diez años”. En el partido, Drogba es expulsado. A la conclusión (2-1), el portugués acusa a Frank Rijkaard de acudir en el descanso al vestuario del colegiado, el sueco Anders Frisk, para presionarle.

Partido 2

“Algo me dice que en Londres el árbitro será Collina, el mejor del mundo”, dijo Mourinho tras el partido de ida. “El árbitro perfecto, con personalidad y competencia”. En la vuelta, el Chelsea elimina al Barça (4-2) con un gol de Terry en el que el árbitro italiano no pita una clara falta del atacante. Mou busca a los aficionados del Barça entre la grada de Stamford Bridge y les lanza un beso. El grupo parlamentario de CiU pregunta al Gobierno si va a presentar alguna queja ante la UEFA por “los gritos obscenos y provocadores” del entrenador del Chelsea.

Partido 3

De nuevo, eliminatoria de octavos de final de la Champions. Del Horno es expulsado tras chocar violentamente contra Messi. El argentino rueda por el césped como un ovillo. Gana el Barça (1-2), y Mourinho acusa al argentino de hacer teatro.

Partido 4

Mourinho es insultado y escupido a su llegada a Barcelona. En el diario Sport incluso revelan en portada su número de habitación (aunque luego ven que se han equivocado y piden respeto para él). El partido acaba con empate (1-1) y el Barça elimina al Chelsea. El Camp Nou despide al portugués coreando “Mourinho, vete al teatro”.

Partido 5

El enfrentamiento, esta vez, tiene lugar en la liguilla de la competición. Para el caso es lo mismo. “Espero empezar con once y acabar con once” es la primera bravata. El Chelsea se impone con justicia (1-0).

Partido 6

“Sé cuántos penaltis a favor le han pitado en casa y cuántas veces han jugado ante un equipo con diez jugadores. ¿Teatro? Preguntadle a Eidur (Gudjohnsen)”, responde Mou antes del partido cuando los periodistas le preguntan por sus palabras de la temporada anterior. El Chelsea empata (2-2) en el descuento y él lo celebra de rodillas sobre el césped, gritando como un poseso. Frank Rijkaard, descontento con el arbitraje, recrimina al colegiado visiblemente en el centro del campo. “No es fácil para un árbitro hacer su trabajo cuando los jugadores se están tirando constantemente. “Creo que Frank Rijkaard es un entrenador afortunado, porque sus estrellas están protegidas un partido tras otro”, tercia Mourinho, que se marcha de la sala de prensa sin atender las preguntas de los periodistas españoles.

Una anécdota de un periodista en la ciudad de Barcelona.

“Edu García suele acusarme, medio en broma y medio en serio, de ser un fan de José Mourinho. Le admiro como entrenador y además me resulta simpática su imagen pública -la privada no la conozco-. Es uno de esos personajes que casi todo lo que dicen es interesante. Mediáticamente perfecto. Da titulares porque huye de los tópicos. Es original en las respuestas y a veces excede los límites de la soberbia. Pero, ¿no hay muchos entrenadores que piensan realmente que son especiales? "Mou" lo piensa y lo dice, y además con gracia.”

“No quiero reflexionar sobre el entrenador de Setúbal, sino simplemente apuntar la percepción que tenía de él y que se confirmó al asistir por primera vez a una rueda de prensa suya. Después del West Ham-Chelsea, llegó Mourinho a la Press Box de Upton Park -la misma en la que los periodistas se reúnen antes del partido y en el descanso y degustan comidas y bebidas gentilmente ofrecidas por el club-. Le preguntan por la entrada de Reo-Coker a Essien, la que produjo la lesión del ghanés. Dice que no quiere hablar de ello, pero que puede imaginar qué dirían todos los periódicos si hubiera sido al revés. Luego quieren saber si verá el Arsenal-Manchester United del día siguiente. "Depende de mi mujer", suelta José, "si estoy en casa seguramente sí, es un gran partido y me gusta el fútbol, pero a lo mejor ella quiere ir de compras o a cenar fuera". La respuesta gustó a los periodistas, que se rieron. Uno quiso saber más: "¿Tienes Sky?" (el canal digital que televisaba el partido). "Sí, tengo Sky para ver quince veces al día la entrada de Essien a Gerrard y en cambio sólo dos en quince días la de Gerrard a Bowyer contra el Newcastle. Aparte de querer bajar al Chelsea de arriba, es un buen canal". Un reportero de Sky pretende defender a su empresa y replica a José: "Ya, pero sabes que cuando un equipo gana siempre, la gente quiere bajarle, se convierte un poco en el enemigo de todos". Y "Mou" nos deja una reflexión casi filosófica: "No, no estoy de acuerdo. En el campo hay que tratar a todo el mundo igual. Ricos, pobres, grandes, pequeños, los que tienen más calidad, los que tienen menos... En el campo son once contra once. No hay ni ingenieros ni doctores. Todos son iguales. Eso no sucede en casi ningún ámbito de la vida, pero sí en el fútbol". Luego le preguntaron por el gran partido de Gudjohnsen y le bautizó como "el Maradona rubio". Y en la última respuesta pareció gustarle el nuevo mote del islandés, porque lo repitió. "- ¿Acusaréis la baja de Drogba durante la Copa África? - No. Tenemos a Crespo y el Maradona rubio puede jugar arriba también". Y se levantó, y casi ya desde la puerta, se acordó: "Ah, y también Carlton Cole". Un genio.”

Fuentes:

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mourinho.htm

http://www.diariosdefutbol.com/2006/11/02/jose-mourinho-un-maquiavelo-del-siglo-xxi/

http://planetaaxel.blogspot.com/2006/01/el-genial-jos-mourinho.html

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