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marzo 15, 2010

¡105 años y 5 días del Chelsea!


Como se nos ha recordado acertadamente, el pasado 10 de marzo, el Club de Fútbol Chelsea cumplió 105 años de nacimiento. Con 5 días de retraso dedicamos unas líneas a esta conmemoración.

En contra de la idea difundida por muchos, que señalan que el Chelsea es un equipo nuevo, sin historia, hecho a “golpe de talonario”, la reciente conmemoración de un centenario y un lustro de vida del Chelsea nos muestra que la historia del Chelsea es larga y rica. Y si bien es cierto que la adquisición del club en 2003 por el ruso Roman Abramovich ha traído nuevos bríos, esto no se debe únicamente al dinero del petrolero ruso. Es una verdad innegable que sin los recursos de Abramovich el Chelsea de hoy no sería el mismo. Pero es una falacia decir que el Chelsea de hoy sea sólo un producto del dinero. Sólo hay que ver otros proyectos para darse cuenta de las diferencias. El Manchester City sería el paradigma contrario. Lejos de desperdiciar dinero en estrellas, el Chelsea ha logrado conjuntar un gran equipo de futbolistas. José Mourinho, que mañana estará de nuevo en Stamford Bridge como rival, ha jugado un papel fundamental en este proceso. No es por tanto, un técnico más en la historia del Chelsea, sino uno de los arquitectos del Chelsea contemporáneo.

¿Qué se ha equivocado el Chelsea en algunos fichajes? Cierto. Por diferentes motivos hay una larga lista de jugadores que no han logrado establecerse en el Chlesea: Shevchenko, Mutu, Juan Sebastian Veron, Quaresma, etc. Pero ¿no sucede eso mismo en todos los clubes? Qué levante la mano cualquier club que no haya fichado a un jugador que ha tenido que cambiar de equipo en la siguiente temporada.

El dinero ha sido importante en el Chelsea, pero no menos que en cualquier otro club. Hay que ver la lista de la FIFA de los clubes europeos más endeudados para corroborarlo. Tan grave es el problema que ha resultado preocupante para el organismo internacional. Vamos, incluso el laureado Barcelona, equipo vanguardia en “cantera”, ha gastado millones de euros en un par de fichajes. El Chelsea ha logrado consolidarse como un club grande porque ha sabido competir y vencer a los “históricos” (que aducen la legitimidad en usar tal término por sus títulos ganados en el pasado). Tal vez sea esto último lo que molesta a los seguidores del fútbol que odian al Chelsea. ¿Cómo es posible que un equipo advenedizo cuyo dueño es un ruso venga y derrote a los históricos ingleses y europeos?

Es cierto, el Chelsea no es un histórico en el sentido del Liverpool, el Manchester United, el AC Milan o el Real Madrid. Tiene una gran historia de 105 años, con periodos de grandes éxitos y periodos a la baja, pero no es la historia de un club enraizado en una tierra y en determinadas costumbres. No representa una ideología específica que algunos otros clubes han sabido explotar.

Es de gran importancia señalar las circunstancias del nacimiento del Chelsea: no fue un club que al crecer tuvo la necesidad de un estadio. Al reves: fue un estadio (Stamford Bridge) que tuvo la necesidad de un club. Una paradoja curiosa es que mientras que otros clubes están enraizados en su tierra (Manchester, Liverpool, Cataluña, etc.) el Chelsea, que no lo está -por no haber nacido “espontáneamente” de los barrios de Chelsea (curioso es también que Stamford Bridge este ya fuera del lujoso barrio de Chelsea),- se mantenga en ese su único estadio y que, de momento, no haya un proyecto de uno nuevo. El Chelsea está en Londres y sin embargo no pertenece a él, pùes aunque nació allí no esta amarrado a un grupo o a un tipo de gente en especifico. Tuvo un nacimiento “artificial”. No es la historia romántica de los futbolistas que fundaron su club y luego la necesidad del negocio dividió funciones y creo una directiva. Allí radica el elemento “bastardo” que algunos creen ver radicalizado con la llegada de Abramovich.

Allí radica, según ellos la gran debilidad del Chelsea. “Un equipo sin historia”, dicen, a pesar de tener más de un siglo de existencia. Sin embargo, decimos nosotros, allí radica más bien la gran fuerza de este club: no está enraizado en una “tradición” porteña, o industrial, etc., etc. Por eso el Chelsea puede ser lo que es: un club cosmopolita, un club que puede ser seguido por cualquiera en cualquier parte del mundo por lo que es su esencia: el fútbol, un deporte en el que de lo que se trata es de vencer o ser derrotado en un partido jugado bajo ciertas reglas.

Nos regocijamos por conmemorar 105 años de nuestro club, por su larga y rica historia, pero bien conscientes de que esta se sigue escribiendo. El mero pasado dejémoslo al Liverpool y otros clubes que tienen vitrinas llenas de trofeos pero que hoy no atinan en ganar alguno más. Pasado y presente en unión, eso es el Chelsea. El presente es blue

Y así, cosmopolita, abierto a todo tipo de tradiciones. O lo que es lo mismo, no hay que ser londinense para amar a este club.

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